El estreno de Padre rico, pobre padre fue todo un éxito

El estreno de Padre rico, pobre padre, segunda temporada, fue calificado por todos los asistentes como “un éxito total”. El evento se llevó a cabo el pasado 9 de junio de 2016, en el emblemático Teatro Nacional “Fanny Mickey”, a las 8.30 de la noche.

Al ingreso, sobresalía un contundente letrero en la ventana de la taquilla: “Boletería agotada”. En pocos minutos, abrirse paso hasta la entrada se convirtió en una verdadera odisea. El lugar hervía y dentro de los asistentes se destacaban las caras de figuras conocidas como Patrick Delmas, Tatiana Rentería y Felipe Noguera, entre otros.

Muchos de los espectadores iban atraídos por la gran notoriedad que ha alcanzado Diego Trujillo en la televisión y el cine. Nunca lo habían visto actuar en teatro y querían comprobar si era cierto el comentario de que “Diego se crece en las tablas”. Otros sabían que la primera temporada de la obra había sido un hito y no querían perderse el estreno de “Padre rico, pobre padre”.

Un comienzo musical en el estreno de Padre rico, pobre padre

Antes de entrar al teatro, el público fue recibido con una sorpresa: Pablo, el hijo de Diego Trujillo, estaba interpretando algunos temas musicales para los asistentes. Con una voz fresca y una presencia escénica muy original, Pablo estaba recordando por qué se dice que “hijo de tigre, nace pintado”.

La presentación inicial fue breve, pero ya en los pasillos se escuchaba el rumor: “Los hijos de Diego están en el teatro”. No era solo Pablo, el hijo mayor, sino también Silvia y Simón quienes se habían hecho presentes. En la atmósfera se presentía que el estreno de “Padre rico, pobre padre”, con hijos a bordo, iba a tener algo especial.

Una función exquisita

El teatro estaba completamente lleno cuando las luces se apagaron para el estreno de Padre rico, pobre padre. Ahí apareció un Diego Trujillo que solo contaba con una pequeña mesa y un intercomunicador sobre ella. Venía en jeans, con un babero colgado al hombro y una expresión de “revictimizado”, que daba risa de solo mirarlo.

Fue entonces cuando comenzó a desgranar su monólogo, que era interrumpido cada dos minutos por la risa de los asistentes. Algunos llegaron a temer por la salud respiratoria de una señora que estaba en la parte posterior de la sala y que lanzaba unas carcajadas entrecortadas en las que al final se extrañaba la presencia de aire.

Era claro que los asistentes se sentían plenamente identificados con lo que Diego transmitía desde el escenario. Hablaba sobre temas que, si bien no son estrictamente tabú, tampoco son materia de conversación en voz alta: los sentimientos encontrados de un hombre que quiere ser buen padre, pero que se encuentra con contradicciones internas, presiones excesivas y mandatos ridículos.

Aunque el foco central de la obra gira en torno a la paternidad y a la crianza, la narrativa de Diego está atravesada por otros temas de gran envergadura, como el feminismo, el machismo, las nuevas tecnologías y los hábitos de una clase media que está llena de rituales absurdos e inútiles.

Un final conmovedor

Quienes habían oído hablar de la obra sabían que se trataba de una pieza de humor. Que había sido escrita por Diego Trujillo, quien también la dirige y la protagoniza. Que tenía el formato de un monólogo cómico y que durante la pasada temporada había arrasado con las taquillas en varias ciudades del país.

Lo que no esperaban era encontrarse con un final pasado por lágrimas. La noche del estreno de Padre rico, pobre padre terminó cuando Diego leyó un párrafo de una carta que su hija Silvia le escribió desde Argentina. Hablaba de la gran fortuna de contar con un padre que, por encima de todo, ama a sus hijos y está dispuesto a comprenderlos, sin que importen las majaderías que deba soportar, ni las distancias que a veces parecen insondables, mientras crecen.

Después, Pablo y Silvia cantaron un par de estrofas de “Mambrú se fue a la guerra”. Había sido mencionada por Diego durante la obra, como la única canción infantil que había logrado articular durante el curso psicoprofiláctico. Finalmente, Simón, el hijo menor de Diego, subió al escenario con un ramo de flores que el actor recibió, visiblemente emocionado. La audiencia se puso de pie y le dio un aplauso cerrado al magnífico artista, al gran padre y al excelente ser humano que es Diego Trujillo.

Publicado el 11 junio 2016